¿Esto es útil o sin embargo mola?

En el entorno de negocio en el que nos movemos, dirigido a las empresas y condicionado por continuas evoluciones tecnológicas, siempre nos ha resultado bastante complicado sortear determinadas barreras que se interponían entre lo que los suministradores proponíamos y lo que los clientes finalmente decidían adquirir.

Históricamente nos hemos venido apoyando en herramientas de cálculo de retorno de la inversión, argumentarios en los que proponíamos casos de uso fácilmente entendibles por clientes no necesariamente tecnológicos, etc. En definitiva, medidas que ofrecieran un revestimiento de negocio para así convencer de un valor más fácilmente entendible por personas que en la mayoría de los casos, no entendían la base tecnológica de lo que se les estaba ofreciendo.

Aún así, la tarea era ardua y compleja, y en muchas ocasiones, con resultados escasos o no suficientes.

Afortunadamente, y aunque no con la celeridad que a todos nos habría gustado, hemos ido aprendiendo de la experiencia, y hemos ido centrando el tiro.

Hay barreras que, desde mi punto de vista, ya se están superando o están en vías de solucionarse:

  • La disponibilidad de modelos de despliegue y de negocio que facilitan la adopción (nube, pago por uso real). Estos modelos facilitan la adopción, ya que no comprometen inversiones, los costes son predecibles y flexibles y permiten adquirir lo que realmente es necesario.
  • Sencillez del uso y focalización en lo que realmente aporta valor. Esto es algo que desde hace muchos años nos enseñó el mercado de consumo, y afortunadamente, lo hemos sabido entender e incorporar.
  • Integración en el entorno de  negocio de las corporaciones. Cada vez tiene más sentido una aproximación vertical. Partimos de lo que el cliente valora para optimizar su negocio (o sus necesidades de servicio al ciudadano en el caso de las administraciones públicas), e integramos aquello que realmente aporta valor en ese entorno de negocio existente.

Pero hay un elemento adicional que desde hace algunos años, con las nuevas generaciones de usuarios empresariales, ha ido adquiriendo cada vez más importancia, y que seguirá incrementando dicha importancia con el paso del tiempo.

La llegada de los millenials* al entorno profesional ha hecho que haya elementos que fueron adquiridos de forma nativa por dicho colectivo que se convierten en importantes: lo atractivo del servicio o de la forma en la que se accede a él, lo versátil que es, la accesibilidad desde cualquier entorno; en definitiva, elementos que han venido siendo importantes en el mercado de consumo desde hace ya años.

Y las empresas necesitan que trabajar en su empresa sea motivante para estas nuevas generaciones.

Ahora hay que convencer a los responsables de las tomas de decisiones, pero además hay que enamorar a los usuarios, les tiene que molar su nuevo entorno laboral.

Javier Cruz.

*El concepto millenials abarca diferentes aspectos característicos de una generación de personas nacidas entre los años 80 y finales de los 90 o principios del segundo milenio. En este caso, menciono este término para hacer hincapié en el hecho de que han crecido en un entorno de bonanza económica y de avances tecnológicos continuos; en definitiva, en una socidad de la información, en la que, de forma natural, han adquirido unos usos y costumbres que facilitan la utilización de la innovación y la incorporación en el día a día.

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